Navidad
sábado 5 de diciembre de 2009
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Un cuento para pensar

EN UNA CIUDAD SE QUISO HONRAR LA MÚSICA
El pentagrama de manera aparatosa hizo una coreografía, vinieron canciones, instrumentos musicales. Cada quien recibió una ovación.
No había como decir quien era mejor pues había diferentes géneros, desde los clásicos hasta los más modernos.
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LO CIERTO DE LAS SUPUESTAS PROFECIAS MAYAS
"El 21 de diciembre de 2012 será el fin de la civilización tal como la conocemos" concluyen estas profecías. Dos investigadoras locales, la astrónoma Beatriz García y la historiadora Paola Figueroa, explican la veracidad de una predicción que se ha convertido en un fenómeno a través de películas, especiales de televisión y redes sociales.
Otra vez llega el fin del mundo. Todas las fuerzas de la naturaleza, con su temible repertorio de erupciones volcánicas, terremotos y tormentas solares, se desatarán el 21 de diciembre de 2012. Así lo anuncian las famosas profecías mayas.
Se trata de siete jeroglifos que predicen que ese día el Sol recibirá un rayo sincronizador del centro de la galaxia; que las transformaciones físicas en el Sol alterarán el comportamiento de los hombres; que aumentará la temperatura de
Mientras la hecatombe de 2012, de Roland Emmerich arrasa con la taquilla; History Channel y Discovery Channel estrenan especiales acerca de estas profecías y recuperan viejos programas que tienen como protagonistas a Nostradamus, Benjamín Parravicini o Isaac Newton, entre otros famosos videntes de catástrofes mundiales, Internet se atiborra de sitios donde las profecías son interpretadas una y otra vez bajo las más diversas inspiraciones, desde las tendencias new age al más genuino morbo.
La curiosidad, el temor y la expectativa es tan grande que
Como este tema involucra básicamente a la historia y a la astronomía, consultamos a dos especialistas locales: la astrónoma Beatriz García, investigadora del CONICET, docente de
Calendarios, glifos y mentiras
Las "profecías mayas" no son tales. "Tienen su origen en un texto de Frank Waters, un escritor especulativo, quien en 1975 publicó un libro llamado Misticismo mexicano. Allí hace referencia a las estelas y les da entidad de `profecías´ a las inscripciones, adoptando una interpretación personal y errónea de los ideogramas. Después de él, varios autores amantes de este tipo de temas, asociados con la mística y la catástrofe, continuaron y ampliaron esas propuestas, las que han derivado en cientos de páginas web, atiborradas de falsa información”, subraya Beatriz García.
La doctora en astronomía explica que “los mayas adoptaron dos tipos de calendarios, que correspondían a dos ciclos con usos independientes. Uno era el calendario civil, de 365 días, llamado Haab, parecido al calendario moderno, pues se basaba en el movimiento de
“El otro era el Tzolkin, un calendario sagrado, de 260 días. Los mayas combinaban ambos calendarios para obtener una Cuenta Corta o ciclo de 52 años. Este ciclo estaba contenido en uno mayor, llamado Cuenta Larga.
Una cuenta que no es cuento
Los mayas crearon un sistema de medición del tiempo por acumulación de cantidades, las que expresan mediante posiciones que se dan como resultados múltiplos de 20. La escritura maya se representa mediante glifos y a partir de ellos fue posible deducir que los calendarios se usaban para determinar épocas de siembra y cosecha, predecir eclipses solares y lunares y otros movimientos de cuerpos celestes, tales como los del planeta Venus.
“Así, partiendo desde el 0, otro concepto que conocían a la perfección, un día es un kin; y 20 x 20 días es un iunal. En esa secuencia, de la multiplicación de 20 x 7.200 días se representa en un glifo llamado katun; de cuyo resultado se obtiene un baktun, es decir, 144.000 días”, señala la astrónoma.
Cada Era Maya comprende un total de 13 baktuns completos, y se piensa que la presente inició en el
Una estela que deja estela
Una de las nueve estelas monumentales que se encuentran en el centro arqueológico de Quiriguá (foto) es la que hace referencia al inicio de
“En ninguna parte de esa estela ni de otras se hace referencia alguna al fin del mundo, ni de ningún hecho catastrófico provocado por agentes naturales, sino a una suerte de recomienzo del mundo, pero entendido en términos culturales; es decir, una renovación místico espiritual propio de su cosmogonía”, enfatiza García.
Respecto de la fecha mencionada como clave, el 21 de diciembre de 2012, es la fecha aproximada de acuerdo al solsticio de verano que coincidiría con la que se desprende de la interpretación de los glifos, en que esta nueva era maya comenzaría.
La investigadora afirma que “entre los acontecimientos astronómicos reales que se esperan en 2012, podemos mencionar uno significativo: es el tránsito de Venus (el planeta pasa por delante del disco solar), fenómeno que sucede dos veces cada siglo. Ya ocurrió en 2004 y tendrá lugar nuevamente en junio de 2012, por lo que podemos considerarnos afortunados, astronómicamente hablando, de presenciarlo nuevamente”.
“Otro fenómeno celeste que también se espera para ese año es el de una mayor actividad solar, debido a que nuestra estrella esta entrando en su periodo de actividad (cosa que ocurre cada 11 años); durante estos periodos, la actividad solar repercute en el ecosistema terrestre, produciendo, por ejemplo, que las auroras boreales y australes se intensifiquen, que se vean afectadas las comunicaciones y, con seguridad, generen alertas por exceso de partículas que llegan desde el sol en el denominado viento solar. Sin embargo, y a pesar de que la noticia ha circulado en Internet, no se producirá ninguna alineación planetaria”, argumenta la investigadora.
Del cielo a la piedra
“Los mayas eran excelentes observadores del cielo”, describe Paola Figueroa, docente de la cátedra Ambiente y Cultura en
“Los códices fueron uno de sus recursos para registrar conocimientos. Se trata de rollos de papel amatl coloreados, es decir, son pictogramas. El amatl es la corteza de un árbol que crece en la selva mexicana. Parte de la información que algunos interpretan como las profecías está en los códices, pero también está en las estelas”, sostiene la historiadora.
Las estelas son rocas, monolíticas, graníticas, generalmente de origen volcánico, que tienen bajorrelieves, son ideogramas, es decir, son conceptos. “Por eso, es tan difícil interpretarlos porque pueden tener varias líneas de interpretación”, arguye Figueroa.
De profecías, nada
“No son profecías, son parte de sus calendarios. Y en ese calendario, que sí efectivamente podría interpretarse que llega al 2012, algunos leen la llegada de catástrofes apocalípticas”, enfatiza la especialista en culturas precolombinas.
Y agrega: “Insisto en que no se trata de profecías sino de un calendario que anticipa hechos del futuro fruto de sus observaciones astronómicas y de su capacidad matemática podrían predecir determinados fenómenos astronómicos en virtud de su repetición en determinados lapsos de tiempo. Eso lo han hecho muchas culturas. Por ejemplo, ellos conocían las fases de la luna y el movimiento de ciertos astros entre ellos Marte, todo ello a partir de la observación matemática y rigurosa. Esto no tiene ninguna connotación metafísica, sino sólo astronómica”.
“El término profecía aplicados estos glifos ya es una falacia en sí mismo porque es una interpretación”, asevera como para que no queden dudas.
No un final, sino un nuevo comienzo
“Los calendarios mayas son muy importantes porque no sólo miden el tiempo humano sino que intentan medir el tiempo de los dioses. Por eso, esta necesidad social y cultural de anticipar el futuro, como una manera de poder ver la voluntad de los dioses”, sostiene Figueroa.
La docente de UNCuyo manifiesta que “la concepción del tiempo de los mayas era cíclica y el final señalado en su calendario no es un final, sino un nuevo comienzo. Esta noción la comparten con la cultura azteca. La idea de una dualidad complementaria, no de oposición, entre la luz y la oscuridad, lo masculino y femenino, el arriba y el abajo, la vida y muerte. En ese complementarse, en la búsqueda de la armonía de esos opuestos, que deben complementarse para terminar de ser ellos mismos, avanza el mundo en etapas”.
“Para los mayas ellos estaban viviendo su quinto mundo, su quinto Sol. Los cuatro mundos anteriores habían concluido y dado lugar a otros nuevos, con otras características. En el comienzo de su quinto mundo los mismos dioses se habían entregado al fuego para darle vida al hombre y con ese hecho habían obligado al hombre a mantener vivos a los dioses para que no se terminara ese mundo. De ahí, los sacrificios humanos. Es una compleja cosmovisión que comparten con los aztecas”, dice Figueroa.
Es decir que los mayas tienen una mirada de mundos, de ciclos sucesivos, secuencial e histórica. Este último mundo que había comenzado en el Siglo XII terminaba en el Siglo XXI.
Entre la ciencia y Hollywood
Para ambas investigadoras, es muy importante que los especialistas brinden información veraz en casos como estos y que aporten claridad entre tanta oscura ansiedad supersticiosa.
“Creo que es necesario llevarle tranquilidad a la gente, porque en 2012 no se va producir ninguna catástrofe al estilo de las películas de Hollywood”, afirma contundente la doctora Beatriz García.
Por su parte, Paola Figueroa entiende que “la avidez de novedad del mundo postmoderno para el Occidente, más la avidez de creer en nuevas cosas, nuevos ídolos, nuevos dioses, genera un fermento social y cultural donde este tipo de cosas empiezan a calar profundo” y destaca que, aunque los académicos muchas veces están ausentes de estos procesos populares y sociales porque temen caer en el descrédito, ella cree que un buen momento para ofrecer la palabra científica “para brindar otra posición respecto de procesos que tienen que ver con la vida cultural de un pueblo”.
Patricia Rodón
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A los amigos de ayer y hoy
Benditos sean
Benditos sean los buenos amigos y el culto a la amistad
Benditos sean los que tienden la mano para ayudar, los que intentan comprender, los que anhelan compartir.
Benditos sean lo que para dar su opinión no necesitan subirse a ningún podio, los que se hacen tiempo para escuchar y los que saben que siempre hay algo por aprender.
Benditos sean aquellos que tratan de pulir y de borrar sus mezquindades y no simplemente de ocultarlas.
Benditos sean los buenos amigos y el culto a la amistad.
Benditos sean los que llenan las noches de filosofía, los que riegan los caminos hacia la utopía con batallas épicas y los que a cada historia de amor la cargan de locuras.
Benditos sean los que disfrutan del sol y de la luna, del cielo abierto y de la noche cerrada, de escalar la montaña y de zambullirse en el mar.
Benditos sean los que pueden eludir la costra y ver la esencia, los que pueden gozar de la poesía que tiene este mundo maravilloso.
Benditos sean los que no abandonan sus principios ni sus raíces, pero que no se cierran a los cambios ni renuncian a intentar volar.
Benditos sean los que sueñan despiertos, sobre todo si sueñan mejorar el mundo que los rodea, y benditos los que del sueño saltan a la acción.
Benditos los que leen lo que otros escriben, los que escuchan atentamente a quienes tienen necesidad de hablar y los que pierden, a conciencia, para que gane un ser querido.
Benditos sean los que repudian el egoísmo, el dolor y la apatía ante la injusticia.
Benditos sean los que creen que nunca se llega al ideal pero luchan con pasión infatigable por sus ideales.
Benditos sean los que entienden que el amanecer en la playa, el pan recién horneado, la música y las caricias son partes de una fiesta que merecemos todos.
Benditos sean los que piden perdón, los que dicen gracias y los que no se olvidan de decir por favor.
Benditos sean los que aspiran que el mundo tenga lugar suficiente tanto para la hormiga laboriosa como para la cigarra, con su tan necesario arte.
Benditos sean los que quieren abolir las quejas, los que quieren que asciendan mucho los de abajo y desciendan un poco los de arriba, benditos los que quieren que la muerte muera.
Benditos sean los que no subsisten sollozando, mientras esperan el milagro, sino que se proponen forjar algo milagroso.
Benditos sean los que se arriesgan por las causas perdidas, por conquistar corazones y por el bien de los amigos.
Benditos sean los que se arriesgan a mostrar sus sentimientos.
Benditos sean los que se arriesgan.
Benditos sean los que aman la vida.
Benditos sean todos los lugares donde hemos estado, los lugares donde quiero llevarte, los lugares donde estaremos juntos.
Bendito sea el camino que me llevó a conocer tu sonrisa, puerta de tu alma.
Benditos sean tus ojos, porque es bueno que lo sepas, aún en la soledad más profunda me acompaña tu mirada.
Anónimo
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Maria Consuelo
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